
Solía verlo caminar por los pasillos, alardeando un poco sobre su vida y lo que se le veía venir, con la mano izquierda sostenía una mentira y la mano derecha ayudaba a ocultarla, ni los parques, ni mucho menos la lluvia lo podían detener, era él y su locura, locura que muchas veces acompañe, junto a su mano izquierda y escondiendo la derecha, agotados entre el sabor engañoso del alcohol, los efectos de sustancias prohibidas por la Ley y alguno que otro drama pasional, no importaba, hasta ese momento nos teníamos, estábamos juntos pero solos…
… Y aún lo estamos.

3 comentarios:
!!!
todas tus cosas tienen que tener algo prohibido con la ley o la moral y buenas costumbres , culecamiga
segundo!
Y último?
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