Este miedo a tenerte tan cerca todavía, es que mi dependencia a tu espalda me provoque las pérdidas, los abortos espontáneos, el llanto, el asco, el TODO. Este miedo de saberte hermoso y que tu belleza se parezca a alguna nación en guerra, que se parezca a una muerte por deformación, al ruido que hacías al mirarme. Este temor a acabarme en ti, desaparecerme, inundarme en ti, este miedo pendejo que suplía todas mis carencias y accidentes, este miedo es tu parte de historia conmigo, nuestro miedo escribe los dramas, circunstancias y condiciones lo suficientemente cinematográficas como para cerrar los ojos y olvidar y olvidarnos de la infancia tan nuestra. Tu miedo a decir amor, a pronunciar, pronunciarme, ¿acaso no sabias mi nombre? y sí que lo sabes, tu sentías mi nombre, mis sílabas, tu sientes mis vocales, todo lo mío. Quisiste creer en eso, yo quería creerme en ti, yo quería existirte aunque duela, aunque manche. Permíteme la existencia en ti y perdóname las disociaciones, las trizaduras,el quiebre, invéntame en esta noche sucia, que tus tonos se saturen y se pierdan y hagan que me pierda en ti. ¿Qué hago ahora? dime, si no te vas, si no dejo de imaginarme cosas y todas las cosas eres tú y si algo o todo no concluye, ¿qué hago si me elevo sin ti, si construyo imperios lejos de, si me escondo? dime ¿qué hago si me escondo?
Y así es como empiezo este nuevo proceso, ese que dos amigos me comentaron, ese que es un poco difícil.

1 comentario:
a pesar de mi fomedad y fealdad, te leo
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