Bird.

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Cuando resulta que mi bosque está lleno de luces y las luces se traducen en miedo, los acordeones suenan tan bonitos adentro del bosque y el eco resuena por todos lados, por todas las noches, no hay nadie que quiera estar escuchando esto.
Les dije a todos váyanse déjenme sola en esta mierda, en esta vegetación y todos se tomaron muy a pecho mis palabras, y efectivamente, me quedé sola. Pero me gusta la mierda, el barro, la avalancha, me gusta que el bosque no entienda nada, ni por qué el eco, ni por qué los acordeones, ni por qué le brota tanta mierda de los árboles, de la tierra, del aire. Déjenme tranquila, este lugar lo he construído para mi, este sitio es mío y no lo quiero compartir, estas hectáreas nativas son mías, este desorden, este verde me ha costado tiempo mantener y quizás yo quiero que la vorágine de este bosque me transforme, quizás yo quisiera morirme en este intento de hacer del bosque un permanente, una consecuencia de todo. Porque en el bosque no llovió nunca como se merecía, porque el bosque sí merece lluvias, porque un bosque merece más de lo que le toca.
Entonces yo le hablo, yo le digo no te preocupes, estamos juntos en esto, contra esto. El bosque se queda dormido a mis pies pidiéndome perdón, entonces salgo yo con mi discurso del noperdón y me pongo a llorar rodeada de animales, y cada animal no hace más que mirarme.


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